Código de Seguridad para la practica del Rafting (Parte I)

Guía de Seguridad para la practica del Rafting

La Asociación Americana de Aguas Blancas AWA o AW (American Whitewater Society), cuya misión es «conservar y restaurar los recursos de Aguas Blancas Americanas y mejorar las oportunidades de disfrutar de ellos con seguridad»  desde 1959, también se ocupa de proporcionar consejos e información a las personas que van a practicar deportes a este tipo de aguas, como el Rafting.

Pues bien, la AW desarrolló en 1959 un código que posteriormente revisó en 2005, acerca de la seguridad para la práctica de los deportes como el rafting. El código fue elaborado usando toda la información disponible, y fue revisado antes de su publicación, por un comité de expertos.

La AW dice que este código, deberá ser tenido en cuenta como una guía, y sus consejos, deberán aplicarse teniendo en cuenta que son consejos a seguir, y no normas estrictas, pues variarán adaptándose a las diferentes situaciones que se presenten, en función del lugar, y del número de personas, que vayan a practicar la actividad deportiva, en ese momento.

Además, esto ha de ser así, ya que no siempre las condiciones serán las mismas, con lo cual es posible que tengan que llevarse a cabo procedimientos alternativos de seguridad.

Rafting en Asturias, en el Sella con Los Cauces Multiaventura

El Código – (I)

Preparación personal y Guía de buenas prácticas para la realización de actividades de navegación en Aguas Blancas

  1. Ser buen nadador. Además de nadar bien, debes saber desenvolverte bien bajo el agua.
  2. Usar un chaleco salvavidas. El uso del chaleco salvavidas, del tipo de los que se han de llevar para practicar rafting, ofrece protección para la espalda y los hombros; además, tienen el índice de flotabilidad adecuado para nadar con seguridad en aguas blancas bravas.
  3. Llevar puesto un casco sólido y ajustado. Es fundamental, ya que existe la posibilidad de que si te caes al agua, te golpees contra las rocas, piedras, u otros obstáculos que hay en el río.
  4. Para ser el rafter has de tener determinadas habilidades. El rafter es la persona que guía la embarcación de rafting, y el que imparte las ordenes al resto de los tripulantes de la embarcación. Como decimos, esta persona, ha de tener las habilidades suficientes para detenerse o llegar a uno de los márgenes del río, si ve que hay peligro más adelante. No se deben atravesar los rápidos a menos que se esté razonablemente seguro de que se puede pasar con la embarcación sin grandes riesgos, o tal caso, si se pudiese producir un vuelco, o caídas al agua, que se esté seguro de poder nadar sin lesiones.
  5. Ojo con los pasos y situaciones peligrosas. Los ríos con aguas bravas, pueden tener pasos o lugares peligrosos, que no son siempre facilmente reconocibles. Hay factores que influyen en ello, y los principales, y más peligrosos, a tener en cuenta son los siguientes:
    • Nivel alto del agua. La velocidad y el poder del río, aumentan enormemente, a medida que aumenta el flujo, incrementando la dificultad de la mayoría de los rápidos. El rescate se hace progresivamente más difícil a medida que sube el agua, con lo que aumenta el peligro. Los desechos flotantes, árboles atravesados, etc hacen que incluso un rápido fácil, sea bastante peligroso. Es a menudo engañoso, juzgar el nivel del río en un lugar, puesto que un pequeño aumento del caudal en un lugar ancho, puede significar un nivel del agua muchísimo mayor en un lugar estrecho del río más abajo. Siempre hay que medir el caudal del río en puntos fiables y se debe tener en cuenta, que el sol, si hay nieve, la lluvia torrencial y las liberaciones de agua en embalses y presas artificiales, pueden aumentar considerable y peligrosamente el nivel y el flujo del caudal del río.
    • El frío. El frío disminuye la fuerza de una persona, ya que encoge los músculos, provocando esta situación, que la capacidad para tomar decisiones, que afecten a la supervivencia de una persona, se vea también disminuida. Tener que sumergirse llegado el caso, en agua fría, con el contraste de temperatura que provocaría entre el calor del cuerpo por el ejercicio y la temperatura del agua, es especialmente peligroso. Se recomienda por ello, vestirse apropiadamente para realizar la actividad. Así que llevar puesto el traje de Neopreno, es esencial. Esto sí, hay que tener en cuenta, que si después de una exposición prolongada al frío, la persona experimenta temblores incontrolables, pérdida de coordinación o dificultad para hablar, sufre hipotermia, y necesita ayuda inmediata.
    • Obstáculos. Los árboles caídos en el río, los pilares de los puentes, las rocas o piedras; en fin, cualquier objeto que esté en el río, y que haga que el agua baile, puede provocar que la embarcación se vaya contra los obstáculos y ahí el agua ejercerá una presión tremenda sobre cualquier cosa que se quede atrapada contra ellos. El rescate a menudo es muy difícil y hay que tener más de dos ojos puestos en el río para evitar estas circunstancias, ya que hay veces que no se advierte fácilmente la peligrosidad de un lugar en el río.
    • Presas, vertederos, salientes, rebajes, agujeros e Hidráulica. Cuando el agua cae sobre un obstáculo, se enrolla sobre sí misma, formando una corriente ascendente muy fuerte, que puede ser capaz de sostener a una embarcación o a un nadador. Algunas de estas corrientes que se forman, son excelentes para el deporte, pero otras son muy peligrosas. Cuando se va a practicar una actividad como el rafting, y las personas que lo hacen, no saben reconocer este tipo de corrientes, han de ser muy cuidadosos en el río. Además se debe de tener en cuenta, que los sistemas hidráulicos que rodean a las presas artificiales, deben ser tratados con el máximo respeto, independientemente de su altura o del nivel del río. A pesar de su aspecto aparentemente inocente, pueden ser una trampa, casi a prueba de escape. La única salida del nadador si se queda atrapado, es sumergirse ya que la corriente por debajo está fluyendo al revés, y esto hará que regrese a la superficie.
Rafting en el Sella (Asturias) - paso de los Estayos (Clase III)

Guía de buenas prácticas (continuación)

  1. Encorbatado. Cuando una balsa de rafting, es empujada lateralmente contra una roca por la corriente, puede suceder lo que se conoce como encorbatar; es decir, se dobla sobre sí misma. Esto es peligroso porque puede atrapar a las personas contra la roca. Incluso, sin atrapamiento, el proceso de liberación de las balsas, puede ser muy lento y peligroso.
  2. Se desaconseja totalmente, la navegación de una persona sola. El grupo mínimo que se aconseja, para la práctica de actividades en aguas blancas, ha de ser de dos o tres personas.
  3. Se ha de ser consciente de la capacidad y habilidades personales. Un conocimiento y reconocimiento real de las capacidades y habilidades de la persona para la navegación en ríos rápidos, en este caso para la práctica del rafting, es fundamental para el rafter. Su capacidad y habilidad de manejor debe ser tal, que no se vea superada por los rápidos del río.
  4. Buena forma y condición física. Estar en buena forma física y mental, compatible con las dificultades que se puedan esperar en el río, es fundamental. La pérdida de habilidades debido a la edad, salud, o falta de ejercicio, deben ser explicadas al resto de compañeros de actividad antes de iniciar la actividad.
  5. Prácticas de Auto-rescate, incluyendo el escape de una embarcación volcada, deberían de haber sido realizadas previamente por el rafter, así como tener conocimientos de esquimotaje, se recomiendan encarecidamente si se realizan descenso de ríos de clase IV o superior, y también si se rema en condiciones ambientales frías.
  6. La formación en habilidades de rescate y primeros auxilios, con especial énfasis en el reconocimiento y tratamiento de la hipotermia, es fundamental en los rafters, ya que pueden salvarle la vida a uno de los compañeros de la embarcación.
  7. Llevar consigo el equipo necesario para las emergencias, es vital, y se incluye en este equipamiento, el calzado adecuado para poder caminar por las piedras que hay en el río, ya que sus pies han de ir protegidos. Cuerda, cuchillo, silbato y fósforos a prueba de agua. Dos pares de gafas si se usan gafas, puesto que las que se lleven se pueden perder en el río. Llevar cinta de reparación en tiras cortadas y un kit de reparación completo. No llevar chaquetas voluminosas, ponchos, botas  pesadas o cualquier cosa que pueda reducir las posibilidades de supervivencia si se cae al agua, es totalmente obligatorio si no se quieren correr riesgos añadidos innecesarios.
  8. A pesar de la estructura mínima del grupo, recomendada para la navegación en aguas blancas, si se decide comenzar sólo, una de estas actividades, cada persona es responsable de su propia seguridad, y debe asumir la responsabilidad valga la redundancia, de las siguientes decisiones:
    • La decisión de participar en cualquier descenso. Esto incluye una evaluación de la dificultad esperada de los rápidos, en las condiciones existentes en el momento de ponerse manos a la obra.
    • La Selección del equipamiento apropiado, incluyendo un diseño de embarcación ideal para la actividad que se vaya a realizar; en este caso, rafting; así como el equipamiento de rescate y supervivencia necesarios.
    • La decisión de explorar cualquier rápido y realizarlo o evitarlo según el criterio personal. Otros miembros del grupo podrían ofrecer asesoramiento y puntos de vista diferentes de como acometer un descenso, diferente a si se va solo. Hay veces que personas han remado en un río incluso más allá de sus posibilidades, y eso les ha traído consecuencias fatales. También es su responsabilidad en un momento determinado si decidir retirarse ya, o continuar.
    • Todos los participantes de la actividad en la embarcación, deben evaluar constantemente su propia seguridad, y la de su grupo, expresando sus preocupaciones cuando sea apropiado, y haciendo en una situación de peligro, dentro de las instrucciones que previamente les ha impartido el rafter, y las órdenes recibidas por dicha persona, justo antes de que se produzca la situación, lo mejor para su seguridad. Además, las personas que estén realizando la actividad, ya sea el rafting o cualquier otra, deben adevertir encarecidamente de lo que está haciendo, a cualquier persona que esté haciendo mal las cosas durante el transcurso de una actividad, ya que esto puede provocar que la seguridad del grupo, o la personal propia, se vea comprometida.

 

Si te ha gustado esta información, no deberías dejar de seguirnos, ya que publicaremos en breves fechas otro post, que versará acerca de más aspectos fundamentales que fueron desarrollados en este código realizado por la AW, para la práctica con seguridad de los deportes de agua.

¡Vente al Sella y a practicar Rafting!

¿Cómo convertirse en monitor de rafting?

El rafting como deporte o actividad de aventura de alto riesgo debe disponer de monitores altamente cualificados y capacitados para la actividad.

Para ser un buen monitor no sólo tendrá que tener una sólida técnica en descensos, ni una gran experiencia acumulada, sino también tener conocimientos en primeros auxilios y ser muy didáctico.

Con todas estas cualidades una persona puede convertirse en monitor de rafting y estar capacitado para la enseñanza de este deporte. Pero, además de eso hay que cumplir unos requisitos mínimos como por ejemplo ser mayor de edad o incluso en muchos lugares haber cumplido los 21 años de edad.

Otro requisito imprescindible es saber nadar correctamente y tener además de un curso sobre primeros auxilios otro en rescate en aguas blancas o aguas bravas. Este título servirá en caso de que hubiera accidentes imprevistos durante algún descenso.

El idioma también es muy importante, dado que a muchos de los descensos acuden turistas extranjeros es recomendable que el monitor sepa hablar perfectamente dos lenguas, siendo una de las dos el inglés.

Otros títulos como un curso de liderazgo o de coordinación también puede ayudar a acceder a un puesto de monitor de rafting.